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Recetas- Métodos de conservación

 

Conservas

 

Cómo hacer mermelada de tomate

Como todos sabemos, la abundancia de frutas u hortalizas se produce durante el verano, y es el mejor momento para realizar la mermelada que más te guste para consumirla durante el año.

La puedes hacer de lo que quieras, pero te vamos a proponer la mermelada de tomate. Es ideal tomar en el desayuno con unas tostadas con queso fresco o de untar. También puedes utilizarla para aderezar carnes con sabores agridulces.

mermelada

Los ingredientes:
1 kilo de tomates maduros, 750 gramos de azúcar y el zumo de un limón. Para darle mayor sabor y perfume, puedes añadirle un clavo de especia.

La preparación:
Escalda los tomates en agua hirviendo durante 30 segundos, escurre y pélalos. A continuación córtalos por la mitad y retira las semillas.

Deposita la pulpa de los tomates en una cazuela de barro. Espolvorea con el azúcar y riega con el zumo de limón. A continuación déjalo reposar en el frigorífico durante 12 horas. Pasado ese tiempo añade el clavo de especia y coloca la cazuela en el fuego, cociendo muy lentamente y removiendo a menudo utilizando una cuchara de madera. El tiempo de cocción necesario es de 50 minutos.

Ahora debes retirar el clavo e ir disponiendo la mermelada en los tarros (esterilizados) previamente preparados.

 

Procedimiento para embotar salsa de tomate

embotar

Siguiendo unos sencillos pasos tendrá conserva para todo el año

Elaborar tomate en conserva ha sido una tarea tradicional en las familias que poseían su propia plantación desde principios de siglo y que en la década de los 70 experimentó un gran auge, vigente en la actualidad, debido a la facilidad con la que puede ser conservada esta hortaliza.

Con todo, siguiendo unos sencillos pasos se puede llevar a cabo un procedimiento de conserva propia, y así poder aprovechar el posible excedente de la huerta o comprar kilos de este producto cuando esté a buen precio, y embotarlo.

El primer paso a tener en cuenta consiste en esperar a que los tomates estén bien maduros, lo que ocurre entre julio y agosto, aunque la mayoría de la producción suele estar disponible a finales de agosto. Es conveniente que los tomates seleccionados para embotar dispongan de la forma, el color y el tamaño adecuados. Pero resultan más importantes todavía las características relativas a su calidad intrínseca como la acidez, el contenido en azúcares y la materia seca. Por este motivo los tipos de tomate más utilizados para hacer salsa son los tomates de pera y los de ensalada, porque tienen menos agua en su interior y se aprovechan más.

En segundo lugar es recomendable lavar bien los tomates y quitarles el corazón, pero después de haberlos lavado para evitar que el agua entre en su interior. Acto seguido es aconsejable trocearlos y cocerlos en una cazuela, dando continuamente vueltas con una cuchara de madera, y retirando con un cacillo el exceso de agua hasta conseguir que el tomate espese. Una vez terminado este proceso, se triturará con el pasapurés o con un utensilio especial para este menester, que se podrá encontrar en las ferreterías y que se encarga de quitar las pieles y pepitas de la mezcla.

Es, en este momento del proceso, cuando hay quien rehoga cebolla, aceite y pimiento verde para añadir el sofrito a la mezcla antes de comenzar a embotarla. Hay que tener cuidado al cerrar a conciencia los tarros de cristal, siendo conveniente cocerlos al baño maría durante veinte minutos, una vez que el agua haya empezado a hervir.

Transcurrido el tiempo indicado, se sacará con cuidado los botes y, una vez se hayan enfriado, se comprobará que están bien cerrados y que no haya entrado aire en su interior. Si todo está en orden, ya se podrá almacenarlos hasta su posterior consumo. También hay que recordar que antes de poder consumir el tomate embotado es aconsejable freírlo, ya que no está pre-cocinado, y que se tendrá que añadir azúcar y sal al gusto de cada uno.

conserva

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